Odio los libros de autoayuda. Me caliento lumilagro porque existen personas que lucran con la ingenuidad de la gente. Vamos querido condecendiente webariano, si existiera una fórmula para ser feliz, algún ñato ya hubiese afanado de lo lindo y estaríamos todos chochos después de leer su material. El tema es que tenés TANTA PERO TANTA tela para cortar que las editoriales siempre apuestan al: COMO SER FELIZ EN 15 DÍAS-COMO SOLUCIONAR TODOS TUS PROBLEMAS-COMO SER BUCAY EN TRES HORAS SIN COPIARTE y así. La gente consume lo que ve, acaso no es demasiado trabajo pensar? (Léase sarcasmo). Ojeando estos vademecums del espíritu terminás por idealizar que todas las personas son una soberana mierda, menos vos, obvio. O peor aún: te hacen creer que abrazar árboles descalzo, conversar con uno mismo, y dialogar con objetos inanimados ESTÁ BIEN. Ahí nomás la varilla del aceite se te seca y quedás medio colibrí. Por eso, quiero decirte lo que Pizzini una vez me transmitió tomando mate en La Paz: "No capitalices tu amor, mejor donalo...". Y se me piantó un lagrimón. (AUDIO: Autoayuda por Leo Masliah)


